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Dani Martín. Cuando hablas con una zapatilla en la boca

Dani Martín es uno de esos personajes que no muy sabes bien cómo llegan a triunfar en el mundo del espectáculo. Un profesional vulgar, de medio pelo y que sin una brutal campaña de publicidad detrás estaría trabajando en una fábrica de sol a sol como un desgraciado, con el único aliciente en su vida de tunearse el coche, tragarse sus cuatro rulas y pegarse unos cuantos tiritos en las centrales del sonido de su ciudad cada fin de semana.

Pero hete aquí que de repente, a la inculta y fácil de dominar muchachada le da por el personaje este y se hace famosillo con su grupo El canto del loco” y su música de mierda. Y cómo no, a la perla de tio le da por actuar. Bien, tampoco es que su carrera haya sido un bombazo, pero el hecho de que le hayan dado algún papel con más de dos líneas de texto hace que me pregunte en qué cojones piensa la gente que hace cine o televisión en este país. Joder, luego quieren subvenciones. Por mí os podéis ir a tomar por culo.

Le daba un alpargatazo en la boca que no cantaba más en su puta vida

Me hizo gracia en su momento cuando leí algunas críticas favorables al papel que hizo en la prescindible Yo soy la juani, de Jonah. A ver, no es que actuara bien, ¡¡es que hacía de él mismo!! ¿Qué mérito tiene eso? Y aún así para mí tampoco es que hiciera un trabajo destacable, simplemente algo aceptable en una película insustancial que gustó solamente a los típicos e innecesarios en la sociedad chanclis y yesis de polígono.

Luego está la seriecica esa de Cuenta atrás. Se veía venir a la legua que esa especie de “24″ iba a ser lo peor de lo peor. Nunca me planteé ni verla, pero un día haciendo zapping me la encontré y vi un rato para confirmar mis sospechas: Dani Martín es una puta basura como actor. Insulso, sin sentimiento ni expresividad, sin realismo ni nada de nada. Siempre con la misma cara de palo, el mismo tono de voz. En fin, que hacía parecer a sus compañeros Robert de Niro o Al pacino a su lado (y ya es decir, que los otros eran reguleros también).

Tendría un pase como profesional en general si al menos su música fuera de una calidad aceptable y no esa boñiga de tan grandes dimensiones que todo el mundo con un mínimo de cultura musical reconoce, pero es que ni eso. Y encima se jinca a la Patricia Conde. Los hay desgraciados que nacen con estrella.

Espero que haya gastado ya todo su karma y a partir de aquí todo sea cuesta abajo.

Fernando Tejero. Vete pa tu casa y no vuelvas

Cuando me pongo a pensar en actores españoles lamentables me vienen muchos ejemplos a la cabeza, pero el primero de la lista es sin duda Fernando Tejero.

Para empezar, no me atraía Aquí no hay quien viva, y de lo poco que vi el personaje del portero era el que más pena me daba. Es que se veía venir, el típico “yo no he sido” de la época. Un actor mediocre que en ocasiones puede dar el pego porque actúa como él mismo, pero al que se le saca de su papel y se nota a la legua que no sabe interpretar. Sólo gracias a una frase pegadiza triunfó entre las masas… durante algún tiempo.

Luego ha participado en alguna peliculita, y en las que ha tenido un rol de peso se ha notado las pocas dotes que tiene como actor. Claro que las películas no ayudaban tampoco, pero es que independientemente de eso, verlo soltar líneas de guión sin ningún sentimiento da vergüenza ajena. Ahora mismo recuerdo dos mojones: Días de fútbol y El penalti más largo del mundo. En la primera me quedé durmiendo y no acabé de verla. La segunda se me hizo más larga que un día sin pan y me juré que nunca más volvería a ver un film de este jodido personaje hasta que alguien le quitara toda la bobería.

Hace unos meses estrenaron en Cuatro Gominolas, una serie en la que también participaba Tejero. Esto ya me lo tomé a coña y vi el primer episodio para ver qué tal. Lamentable y dantesco espectáculo. Ahora encima el tio “actúa” intentando hablar sin el acento andaluz tan marcado que le caracteriza. Por dios, que asquito da ver a actores andaluces quitándose el acento. Aparte de eso, sigue igual, no interpreta un carajo, parece que esté leyendo.

En fin, típico caso de actor sobrevalorado por la sociedad que participa en unas cuantas peliculitas de medio pelo y acaba desapareciendo, para terminar fumando crack en el típico parque de yonkis de cualquier ciudad.

Fernando, un poquito de por favor y retírate.

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