Estamos ante la típica película que podría ser perfectamente programada para un domingo por la tarde cualquiera en la tan odiada antena 3, si no fuera porque tiene una par de actores conocidos como son: una desfavorecida Demi Moore y el gran Michael Caine (que no entiendo qué hace en este bodrio).
Por supuesto voy a desvelar la trama, porque de ahí surge mi sentimiento de estafa. Pero como no creo que tuvieran pensado ver esta mediocridad, no tendrán problema. Si alguno la tenía en mente, mejor dejarla pasar.
Ya viendo la desafortunada traducción de la película, “Un plan brillante” cuando el original es “Flawless“, te da una idea de qué va a ir la trama. Pero bueno, el tema de las traducciones de títulos daría para más de un libro. Tema aparte.
Laura Quinn (Demi Moore) es una ejecutiva de la hostia en un banco de diamantes de Londres, el más grande del mundo para su época (diría que los 50 ó 60). Ya en la primera escena se ve cómo un compañero es ascendido por encima suyo y ella pone carita de “me cago en la hostia ese puesto era mío”. Señores, dos más dos son cuatro. Desde el primer minuto se sabe que va a robar los diamantes.
Unas escenas más tardes el Sr. Hobbs (Michael Caine), el limpiador del banco, le come la oreja diciéndole que él lleva planeando el robo prácticamente desde que no tenía pelos en los huevos y que sabe que ella está descontenta y demás. En fin, después de tiras y aflojas se ponen de acuerdo. Ella robará unos códigos necesarios para acceder a la cámara acorazada y él entrara de noche y robará un puñaico de diamantes, suficientes para retirarse los dos a una isla desierta llena de negros y negras dispuestos a darles placer.
Total, hay algunos detalles más, pero el caso es que llega la gran escena que estamos esperando desde el minuto uno: el robo. Mucha tensión y tal. El limpiador consigue entrar a la cámara acorazada, se queda flipándolo con la cantidad de diamantes que hay y… cortinilla de estrellas. En la siguiente escena, a la mañana siguiente, se ve a los dueños del banco nerviosísimos que llaman a Demi Moore para que vaya a la cámara. Cuando nos muestran el interior vemos que ha sido totalmente desvalijada, no queda ni un sólo diamante.
Aquí está el único intríngulis del film, saber cómo carajo ha sido capaz de robar, esconder, vaporizar o vaya usted a saber qué, todos los diamantes el señor Hobbs. Y así nos tienen toda la segunda mitad de la película, investigando, haciendo conjeturas; mareando la perdiz, vamos. Y claro, nosotros esperamos un giro final que nos deje el culo como para poder meternos una sandía. Es lo mínimo que podemos pedir después de una hora y media de bazofia.
Pues no, al final no hay ni giro ni mierdas. Sí, se había insinuado que el tio había robado todos los diamantes de una vez, pero era totalmente falso. Al final de la película nos salen con un flashback en el que el colega dio cuatrocientos mil viajes llenando el cubo de basura en cada viaje y echando los diamantes por un lavabo donde desembocarían en una alcantarilla.
Bah, hacía mucho tiempo que no me sentía tan indignado, engañado, timado y estafado. Un recurso de guión tan de recurso fácil que da vergüenza. Sólo al nivel de “al final todo fue un sueño”.
Nota: 3


1 comentario ↓
Acaso Demi Moore tiene alguna peli que merezca la pena después de Ghost??? Bueno que no sea striptease, aunque lo unico que merece la pena ya se sabe que es, jejeje.
un saludo a todos
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